Mañanas. Mañanas porque se ha hecho de día, aunque la persiana bajada no deje ver las
macetas. Mañanas donde ansías más besos y menos palabras, más caricias que ruido y más
escalofríos que ropa, aún sin desearlo del todo, o sí. Relatos. Mañanas de decisiones no
decididas tomadas sin tomar, un azucarillo, dos, en algún movimiento sutil ves allá donde no
has podido mirar. Cabalgar. Mañanas de pequeñas luchas contra los ayeres donde entiendes
las grandes victorias contigo misma. De reojo. No, mírame de frente. Mañanas de rutinas
rotas, de un párpado que respiró cerca, pero devoraba un lugar lejano. Seguras
contradicciones que te hacen contener la risa. Mañanas de botas descalzas sobre la lluvia gris,
gotas de colores que te mojan la cara con inexplicables explicaciones que dan sentido al
absurdo de mi valiente sonrisa. ¿Dónde está el tótem?
Mañanas para quién camina sabiendo que ha dicho la verdad, ningún aullido dentro,
disfrutemos, aunque todo sea igual y distinto mañana.