Se desvanece el asfalto. Atrás solo quedan las sombras de los pasos que caminé día tras día
contra el tiempo. A cambio de nada. Seguridad en la jaula dónde vuelan los pocos billetes que
matan al pájaro. Casi llenan la nevera, la cartera. Engordan el miedo. Atrás queda gente buena.
Otras vidas. Ya hice esto antes. Ahora. Ahora quién sabe si pueda pintar pronto el otro ojo de
esa figura. O si solo viva. Sueñe. Duerma. Todo. Nada más. Que solo sea. Que este siendo.
Si todo cambia, que las alas permanezcan.