Todo es ahora. Cada zancada en la baldosa. El pulmón que antes respiraba. La vena por la que
ya no pasará la sangre. La flor del almendro. La lluvia. Una piel, dos. El amor más grande y
hasta el más pequeño. Todo es ahora. El invierno. El verano. El sonido del viento. El de la
sirena. La cuerda. La bala. Correr. El sueño. Una nota, dos. El pincel. Una huella. Mi risa. El
aplauso. La arena entre los dedos, en la clavícula. La farola. Una caricia. El vértigo. Un
despertar, dos, tres. La bandada. La soledad. El sabor del arroz. La tierra del camino. El tacto de
la piedra. La fortuna del pan. El sudor. Un orgasmo. La ligereza y la carga. Mis manos. Un olor,
dos, tres, cuatro. El aprendizaje. La quietud. El baile. Un parpadeo. Respirar. Un abrazo. La
dirección… Hasta el más fuerte de los latidos, latirá distinto mañana.
Todo, absolutamente todo, es ahora. Gracias.
El teatro. Suerte. El teatro es siempre.
Teatro es lo que ocurre…